Luego de 3 horas de minibus desde Pai a Chiang Mai, 9 horas de bus desde Chiang Mai a Bangkok, 11 horas de bus de Bangkok a Krabi y 30 minutos de taxi, finalmente estamos en Ao Nang. Es una playa hermosa, de unos 500 metros con una montaña enorme de rocas que la custodia y totems de piedra que se asoman en el horizonte como gigantes que emergen del mar. Conseguimos un hotel buenísimo a 2 cuadras de la playa, con un desayuno suculento por unos B 350 cada uno (serían unos 35 pesos argentinos).
Hoy me pasé toda la mañana en la playa y a pesar de estar un poco nublado, se está muy bien. Supuestamente estamos fuera de la temporada de lluvias, pero un ciclón que azotó Filipinas hace unos días prolongó las tormentas. Hacia el final de la playa hay unos árboles donde un grupo de monos de caracter impredecible se convierten en la atracción principal. Les das un pedacito de banana y se quedan al lado tuyo mirándote.
Es suficiente con mirar alrededor de uno en la playa para notar una persistente tonalidad blanco-rosada en la piel de casi todos los seres humanos presentes. Luego de prestar un poco de atención al modo en que hablan, me di cuenta que son suecos. Por momentos le da a uno la impresión de que todos los suecos que no estan en Suecia, estan acá. Y como si eso no fuera suficiente, los tailandeses que venden cosas en la playa estan vestidos de pies a cabeza con la indumentaria de la seleccion sueca de fútbol. En los kioskos se venden los diarios suecos, revistas de chimentos y todo lo que un sueco promedio querría tener a su alcance.
En cuanto a mi salud, los antibioticos que estoy tomando son fuertes, pero parecen surtir efecto. Este occidentalismo me sentó mejor. Es algo aliviante, pero al mismo tiempo no deja de ser un poco frustrante. Antes de venir suponía que mi aventura consisitiría en sumergirme en una cultura diferente y explorarla. Soñaba con aventuras épicas en tierras mágicas e historias que de abuelo contaría a mis nietos. En un acto de piedad con mi persona debo admitir que es bastante dificil encontrar tailandeses que tengan aunque sea un mínimo interés en abrir su cultura, sobre todo en zonas turísticas. Coinciden dos factores que no ayudan, pocos hablan ingles (y yo no hablo Tai), y su comida no me gusta... sólo me queda recorres su país que es lo que estoy haciendo.
De todos modos elaboré un pequeño listado de observaciones que me gustaría compartir con ustedes. Un pequeño raconto de particularidades de la vida tai que considero interesante. A saber:
1- Una hora de internet sale casi el doble que un plato de comida tailandesa.
2- Los tailandeses comen absolutamente todo el tiempo, y generalmente los mismos platos sin diferenciar hora del dia.
3- Los medios de transporte público de circulación urbana son muy escasos, reduciendo todo a taxis y tuc tucs.
4- Hay muy pocos supermercados y generalmente todo lo que se encuentra en ellos es producto terminado.
5- Utilizan muchísimo plástico, especialmente envases y bolsas.
6- Los gatos tienen la cola mocha... si, así como suena.
7- Para venderte "gato por liebre" utilizan la frase: "Same, same". Con eso te quieren decir que es lo mismo... pero NUNCA es lo mismo.
8- Si miras por más de dos segundos a un tai a la cara, te sonrie. Esto es genial y nunca lo vi en otro sitio. Hasta me pasó con un militar.
9- Para mi sorpresa, es común ver banderitas argentinas, y he visto por lo menos 10 tailandeses con la camiseta de la selección.
10- Tailandia es el unico país de Indochina que nunca fue colonizado por los europeos.
11- El Rey es Dios y el que lo discuta va muerto. Hay fotos de el Rey en todos lados y absolutamente todos lo adoran.
Espero que les resulte de interés, prometo mas para la próxima. Me voy la playa que esta asomando el sol.
viernes, 28 de noviembre de 2008
martes, 25 de noviembre de 2008
Pai o la McDonalización de la onda
Muchas cosas han pasado desde mi última entrada. Los últimos días en Chiang Mai estuvieron muy buenos con puntos destacados como la cosecha de arroz con los campesinos, el curso de cocina que hicimos con Elliott y la noches de Fernet y risas.
Pai nos esperaba como proximo destino. Digo "nos esperaba" porque si bien Elliott se quedó en Chiang Mai, se unió a esta aventura una nueva amiga llamada Celina, oriunda de California.
Llegados a Pai, alquilamos un motito y nos arrimamos hasta el lugar donde teníamos hecha nuestra reserva. Checkin mediante nos llevaron hasta nuestro Bungalow. Lo que por tres días fue nuestro hogar era una pequeña cabañita con un gran espacio abierto por el frente, con la mejor vista que podía haberme imaginado. Además teníamos un ambiente unico donde estaba la cama y un baño modesto. ¿A quién le importa el baño cuando la vista te emociona, no? Bueno, a mi sí me importa, especialmente porque me la tuve que pasar encerrado en él gracias a la intoxicación que nos agarramos.
El tiempo que transcurrió desde nuestro arribo hasta que nos descompusimos fue suficiente para llegar a la conclusión de que el bungalow era quizás el mejor lugar donde estar, sobre todo por la vista. Pai es bonito, es pintoresco, hay gente cool y hippies viejos. También es una especie de gran sucursal de McDonalds donde todo está para ser consumido en combos. Todos los elementos necesarios para armar un look hippie se pueden conseguir en media cuadra de mercadillo. En cuanto a las actividades, con una previa reserva con un agente de viajes y varios cientos de bhat de inversion, tenés la posibilidad de elegir absolutamente todo a tu gusto. Les comento un ejemplo: Nos acercamos a un agente para averiguar sobre los paseos en elefante. Nos dijo que salia 500 B (algo asi como 50 pesos), lo cual hasta el momento sonaba perfecto. Nuestra sensación cambió cuando nos dijo que podiamos elegir andar con asiento o sin asiento, por la selva o por el río, hacerlo de una hora o de dos horas, etc. La posibilidad de poder diseñar nuestra diversión nos pareció de por sí aburrida. Dónde queda la sorpresa, dónde queda el riesgo, la expectativa y la adrenalina, si antes de embarcarte en algo ya sabes lo que va a suceder.
Me llevo de Pai algo que nadie te vende, y ni siquiera promociona... los atardeceres. Fueron tres de los mas hermosos que vi en mi vida, con el sol escondiéndose timidamente tras las montañas, arrojando tonos de lila, naranja, rosa y celeste como quien pinta con crayones.
En cuanto al futuro, hubo un drástico cambio de planes. Me voy a la playa, es decir al sur del país. Lamento que Laos se pierda el privilegio de tenerme entre sus fronteras, pero desde que llegué a Tailandia han sido pocos los momentos de estabilidad, y sé que ir a Laos sólo prolongaría ese desequilibrio. Necesito llegar a un destino cuya atracción sea el destino mísmo y no los tours que podes contratar. Necesito que la naturaleza se me presente como un regalo y no como un bien de consumo. Necesito tiempo para adaptarme a algo sin tener que moverme a los 3 dias y empezar nuevamente de cero. Necesito algo que me de la chance de pensar que el disfrute todavia es posible.
Como siempre repito, estoy bien, sólo estoy aprendiendo acerca de mí mismo y mis reacciones frente a diferentes estímulos. Este viaje siempre se me planteo como un desafío, y en ese sentido está cumpliendo con creces su objetivo. Me siento libre como pocas veces lo he sido. Puedo hacer lo que se me cante el culo y lo estoy haciendo. A la mierda los planes, a la mierda los itinerarios, estoy viviendo cada día 100% manejado por mis impulsos, deseos y emociones. Gracias Tailandia por eso.
PD: En Pai conoci a una persona copadisima con la que espero poder compartir mas tiempo alla en el sur. Se llama Noe, es argentina, vive en Barcelona, viene de La India y siente que esto es el paraiso... una genia.
Pai nos esperaba como proximo destino. Digo "nos esperaba" porque si bien Elliott se quedó en Chiang Mai, se unió a esta aventura una nueva amiga llamada Celina, oriunda de California.
Llegados a Pai, alquilamos un motito y nos arrimamos hasta el lugar donde teníamos hecha nuestra reserva. Checkin mediante nos llevaron hasta nuestro Bungalow. Lo que por tres días fue nuestro hogar era una pequeña cabañita con un gran espacio abierto por el frente, con la mejor vista que podía haberme imaginado. Además teníamos un ambiente unico donde estaba la cama y un baño modesto. ¿A quién le importa el baño cuando la vista te emociona, no? Bueno, a mi sí me importa, especialmente porque me la tuve que pasar encerrado en él gracias a la intoxicación que nos agarramos.
El tiempo que transcurrió desde nuestro arribo hasta que nos descompusimos fue suficiente para llegar a la conclusión de que el bungalow era quizás el mejor lugar donde estar, sobre todo por la vista. Pai es bonito, es pintoresco, hay gente cool y hippies viejos. También es una especie de gran sucursal de McDonalds donde todo está para ser consumido en combos. Todos los elementos necesarios para armar un look hippie se pueden conseguir en media cuadra de mercadillo. En cuanto a las actividades, con una previa reserva con un agente de viajes y varios cientos de bhat de inversion, tenés la posibilidad de elegir absolutamente todo a tu gusto. Les comento un ejemplo: Nos acercamos a un agente para averiguar sobre los paseos en elefante. Nos dijo que salia 500 B (algo asi como 50 pesos), lo cual hasta el momento sonaba perfecto. Nuestra sensación cambió cuando nos dijo que podiamos elegir andar con asiento o sin asiento, por la selva o por el río, hacerlo de una hora o de dos horas, etc. La posibilidad de poder diseñar nuestra diversión nos pareció de por sí aburrida. Dónde queda la sorpresa, dónde queda el riesgo, la expectativa y la adrenalina, si antes de embarcarte en algo ya sabes lo que va a suceder.
Me llevo de Pai algo que nadie te vende, y ni siquiera promociona... los atardeceres. Fueron tres de los mas hermosos que vi en mi vida, con el sol escondiéndose timidamente tras las montañas, arrojando tonos de lila, naranja, rosa y celeste como quien pinta con crayones.
En cuanto al futuro, hubo un drástico cambio de planes. Me voy a la playa, es decir al sur del país. Lamento que Laos se pierda el privilegio de tenerme entre sus fronteras, pero desde que llegué a Tailandia han sido pocos los momentos de estabilidad, y sé que ir a Laos sólo prolongaría ese desequilibrio. Necesito llegar a un destino cuya atracción sea el destino mísmo y no los tours que podes contratar. Necesito que la naturaleza se me presente como un regalo y no como un bien de consumo. Necesito tiempo para adaptarme a algo sin tener que moverme a los 3 dias y empezar nuevamente de cero. Necesito algo que me de la chance de pensar que el disfrute todavia es posible.
Como siempre repito, estoy bien, sólo estoy aprendiendo acerca de mí mismo y mis reacciones frente a diferentes estímulos. Este viaje siempre se me planteo como un desafío, y en ese sentido está cumpliendo con creces su objetivo. Me siento libre como pocas veces lo he sido. Puedo hacer lo que se me cante el culo y lo estoy haciendo. A la mierda los planes, a la mierda los itinerarios, estoy viviendo cada día 100% manejado por mis impulsos, deseos y emociones. Gracias Tailandia por eso.
PD: En Pai conoci a una persona copadisima con la que espero poder compartir mas tiempo alla en el sur. Se llama Noe, es argentina, vive en Barcelona, viene de La India y siente que esto es el paraiso... una genia.
jueves, 20 de noviembre de 2008
Chiang Mai o como apoyar nuevamente los pies sobre la tierra
Días atras dejamos Bangkok con destino a Chiang Mai. Tomamos un tren que luego de 12 horas nos permitiria llegar a esta ciudad dejando atras sensaciones mezcladas. Para el momento en que dejamos Bangkok, un sentimiento de normalidad empezaba a asomar en el horizonte de mis emociones, convirtiendo a Chiang Mai en algo mas que otro punto en el itinerario. Esta ciudad tendria la enorme responsabilidad de ser un antidoto anti bangkokiano, o la mismisima confirmacion de que este pais era demasiado para mi.
El tren en el que viajamos deberia tener unos 40 anos quizas, pero estaba en optimas condiciones. Cada uno tenia su cucheta, con su respectivo juego de sabanitas, almohada y frazada para hacerle frente a un aire acondicionado rabioso que no dio tregua en toda la noche. La vista desde la ventanilla la manana siguiente me empezo a brindar imagenes de normalidad (para mis estandares claro esta), lo cual tuvo un efecto inmediato en mi humor general. Debo confesar que una sobredosis de Lisandro Aristimuno potencio los efectos.
Llegados a Chiang Mai, nos dirigimos al hostel donde todavia estamos. La verdad, un lujo. Nos es bonito, no es cool, es sencillamente humano. Noom y su mujer Saaw, una parejita que todavia no debe haber cruzado los 30 regentean este horfanato para viajeros desorientados. Le ponen tanta, pero tanta onda, que hacen de esta pequena casita en un barrio alejado del centro, el segundo mejor hostel de Asia.
El primer dia nos alquilamos unas motos en grupo con otros chicos y chicas del hostel y manejamos por horas hasta unas termas. Nada especial, estuvo bueno, pero realmente se difruto mas el camino que el destino. Por la noche, Noom nos llevo en su camioneta hasta un parque donde hicimos un trekking nocturno hasta una catarata que ofrece vistas geniales de toda la ciudad. Al otro dia, como todavia teniamos la motoneta hasta las dos de la tarde, nos fuimos a un templo muy bueno que queda a mas o menos unos 40 minutos montana arriba. Genial, volvimos al centro, devolvimos la moto, caminamos como por 3 horas y a la noche fuimos al Night Market.
Hoy es viernes a la manana, por lo menos aca. En un rato salgo en una maraton administrativa en la que necesito: Cambiar Amex Cheques, sacarme la fotieli para la visa de Laos, y comprarme las pastillonas contra la Malaria. Asi es, por mas que Chiang Mai se siente como casa ya, otra parada en la aventura me espera. El domingo partire hacia Pai, esta vez ya por mi cuenta, donde pasare unos dias, para luego volver y salir rumbo a Laos. Cruzare la frontera y hare un viaje de dos dias en un botecito por el Rio Mekong hasta Luand Prabang (Laos).
Esta tarde Noom nos llevara al arrozal de sus padres para mostrarnos la importancia del arroz en la cultura tailandesa. Daremos frutas y agua a los campesinos como ofrenda por ensenarnos como se cultiva y cosecha. Estoy muy, pero muy ansioso.
Chiang Mai quedara en mis recuerdos como una ciudad de recambio. Se va Eshiott, entra mi autosuficiencia; se va el mareo bangkokiano y entra la seguridad de saber que vaya donde vaya, ya he sido munido de nuevas herramientas para adaptarme al entorno. Hay vacunas contra muhcas cosas: Malaria, Fiebre Amarilla, Dengue... pero contra el comfort, solo te vacunas a los palos. Bienvenidos sean los Bangkoks que la vida me depare pues!
El tren en el que viajamos deberia tener unos 40 anos quizas, pero estaba en optimas condiciones. Cada uno tenia su cucheta, con su respectivo juego de sabanitas, almohada y frazada para hacerle frente a un aire acondicionado rabioso que no dio tregua en toda la noche. La vista desde la ventanilla la manana siguiente me empezo a brindar imagenes de normalidad (para mis estandares claro esta), lo cual tuvo un efecto inmediato en mi humor general. Debo confesar que una sobredosis de Lisandro Aristimuno potencio los efectos.
Llegados a Chiang Mai, nos dirigimos al hostel donde todavia estamos. La verdad, un lujo. Nos es bonito, no es cool, es sencillamente humano. Noom y su mujer Saaw, una parejita que todavia no debe haber cruzado los 30 regentean este horfanato para viajeros desorientados. Le ponen tanta, pero tanta onda, que hacen de esta pequena casita en un barrio alejado del centro, el segundo mejor hostel de Asia.
El primer dia nos alquilamos unas motos en grupo con otros chicos y chicas del hostel y manejamos por horas hasta unas termas. Nada especial, estuvo bueno, pero realmente se difruto mas el camino que el destino. Por la noche, Noom nos llevo en su camioneta hasta un parque donde hicimos un trekking nocturno hasta una catarata que ofrece vistas geniales de toda la ciudad. Al otro dia, como todavia teniamos la motoneta hasta las dos de la tarde, nos fuimos a un templo muy bueno que queda a mas o menos unos 40 minutos montana arriba. Genial, volvimos al centro, devolvimos la moto, caminamos como por 3 horas y a la noche fuimos al Night Market.
Hoy es viernes a la manana, por lo menos aca. En un rato salgo en una maraton administrativa en la que necesito: Cambiar Amex Cheques, sacarme la fotieli para la visa de Laos, y comprarme las pastillonas contra la Malaria. Asi es, por mas que Chiang Mai se siente como casa ya, otra parada en la aventura me espera. El domingo partire hacia Pai, esta vez ya por mi cuenta, donde pasare unos dias, para luego volver y salir rumbo a Laos. Cruzare la frontera y hare un viaje de dos dias en un botecito por el Rio Mekong hasta Luand Prabang (Laos).
Esta tarde Noom nos llevara al arrozal de sus padres para mostrarnos la importancia del arroz en la cultura tailandesa. Daremos frutas y agua a los campesinos como ofrenda por ensenarnos como se cultiva y cosecha. Estoy muy, pero muy ansioso.
Chiang Mai quedara en mis recuerdos como una ciudad de recambio. Se va Eshiott, entra mi autosuficiencia; se va el mareo bangkokiano y entra la seguridad de saber que vaya donde vaya, ya he sido munido de nuevas herramientas para adaptarme al entorno. Hay vacunas contra muhcas cosas: Malaria, Fiebre Amarilla, Dengue... pero contra el comfort, solo te vacunas a los palos. Bienvenidos sean los Bangkoks que la vida me depare pues!
domingo, 16 de noviembre de 2008
Primer día o crónica de una visita de Juanita Viale a la Villa 31
Antes que nada me gustaria aclarar algunas cosillas para evitar malas interpretaciones:
1/ Todo lo que comente en esta entrada tiene como unica finalidad dejar registro de mis primeras sensaciones a 1 dia de estar en Bangkok, para luego comparar con lo que vaya sintiendo mas adelante.
2/ Estoy seguro que todo lo que diga va a ser usado en mi contra, probablemente por mi mismo.
3/ No tengo manera de poner acentos.
Dicho esto, procedere a dejar registro:
Si tuviera que utilizar solo una palabra para describir como me siento en este momento, creo que dicha palabra seria: aturdido. La primer interaccion que tuve con una persona local fue con la ofical de migraciones, que al ver mi pasaporte grito 'Argentina no, Argentina no!!!'. Creo que no me cague encima solo porque hacia dos dias que no dormia y mis funciones biologicas estaban en stand by. Mientras el areopuerto entero me miraba, guarde mi pasaporte en el bolsillo, levante del suelo mi mochila y mi orgullo nacional y segui los pasos de otra oficial que me llevo a un mostrador que decia Health Control (control de salud). Era simplemente eso, necesitaban ver mi carnet de vacunacion contra la fiebre amarilla.
Entrado al pais, me encontre con el Eshiott y nos tomamos un bus que hora y media mas tarde nos deposito cerca del hostel. Ya era la tardecita, cenamos, nos clavamos dos vasos de fernet y a la dormir. Pude dormir solo cuatro horas, pero algo es algo.
El plan para hoy sonaba tentador: Visitar el famoso y enorme Weekend Market, donde aparentemente se puede conseguir desde una cobra negra hasta una remera del Che Guevara haciendo de DJ. Era cierto, pero eso no era todo... estuve muy cerca de un sindrome de shock cultural que me podria haber dejado secuelas permanentes. Cada uno de mis sentidos estaba siendo violentamente sobreestimulado y casi la limo mal, pero por suerte me pude contener. Se van a reir, pero me salvo de enloquecer un chabon tailandes que paso caminando adelante mio con una remera de la seleccion argentina con algo escrito en tai en la espalda. No me lo esperaba, pero la banderita argentina que tenia en el brazo me devolvio por un momento la sensacion de pertenencia a algo que hasta ese momento habia perdido. Vuelto a un estado de seminormalidad, caminamos un poco mas por un parque lindero al mercado, volvimos al centro a comprar los pasajes de tren para Chiang Mai y finalmente terminamos en el hostel.
Hace unos anos comenzo un proceso de modernizacion en esta ciudad. Esta lleno de colosales edificios modernos que desde el tren proyectan una imagen de ciudad futurista, pero cuando bajas a la calle, la realidad es otra. Bangkok es una ciudad caotica, con diferencias abismales entre los lujosos centros comerciales con locales de Gucci y un discapacitado babeante arrastrandose por el piso (posta) dos metros mas adelante. Hay un olor constante que flota en el calor y la humedad del aire, mutando entre especias, caca, mugre y smog. A esto hay que sumarle la indiferencia de la gente en general, excluyendo a los taxistas y tuc tucs que quieren a toda costa llevarte a algun lado. Los tuc tucs son una especie de motito de tres ruedas con un asiento trasero cubierto por una capota y un conductor demente que surfea entre los autos con una habilidad envidiable.
Bangkok avenidas adentro.
1/ Todo lo que comente en esta entrada tiene como unica finalidad dejar registro de mis primeras sensaciones a 1 dia de estar en Bangkok, para luego comparar con lo que vaya sintiendo mas adelante.
2/ Estoy seguro que todo lo que diga va a ser usado en mi contra, probablemente por mi mismo.
3/ No tengo manera de poner acentos.
Dicho esto, procedere a dejar registro:
Si tuviera que utilizar solo una palabra para describir como me siento en este momento, creo que dicha palabra seria: aturdido. La primer interaccion que tuve con una persona local fue con la ofical de migraciones, que al ver mi pasaporte grito 'Argentina no, Argentina no!!!'. Creo que no me cague encima solo porque hacia dos dias que no dormia y mis funciones biologicas estaban en stand by. Mientras el areopuerto entero me miraba, guarde mi pasaporte en el bolsillo, levante del suelo mi mochila y mi orgullo nacional y segui los pasos de otra oficial que me llevo a un mostrador que decia Health Control (control de salud). Era simplemente eso, necesitaban ver mi carnet de vacunacion contra la fiebre amarilla.
Entrado al pais, me encontre con el Eshiott y nos tomamos un bus que hora y media mas tarde nos deposito cerca del hostel. Ya era la tardecita, cenamos, nos clavamos dos vasos de fernet y a la dormir. Pude dormir solo cuatro horas, pero algo es algo.
El plan para hoy sonaba tentador: Visitar el famoso y enorme Weekend Market, donde aparentemente se puede conseguir desde una cobra negra hasta una remera del Che Guevara haciendo de DJ. Era cierto, pero eso no era todo... estuve muy cerca de un sindrome de shock cultural que me podria haber dejado secuelas permanentes. Cada uno de mis sentidos estaba siendo violentamente sobreestimulado y casi la limo mal, pero por suerte me pude contener. Se van a reir, pero me salvo de enloquecer un chabon tailandes que paso caminando adelante mio con una remera de la seleccion argentina con algo escrito en tai en la espalda. No me lo esperaba, pero la banderita argentina que tenia en el brazo me devolvio por un momento la sensacion de pertenencia a algo que hasta ese momento habia perdido. Vuelto a un estado de seminormalidad, caminamos un poco mas por un parque lindero al mercado, volvimos al centro a comprar los pasajes de tren para Chiang Mai y finalmente terminamos en el hostel.
Hace unos anos comenzo un proceso de modernizacion en esta ciudad. Esta lleno de colosales edificios modernos que desde el tren proyectan una imagen de ciudad futurista, pero cuando bajas a la calle, la realidad es otra. Bangkok es una ciudad caotica, con diferencias abismales entre los lujosos centros comerciales con locales de Gucci y un discapacitado babeante arrastrandose por el piso (posta) dos metros mas adelante. Hay un olor constante que flota en el calor y la humedad del aire, mutando entre especias, caca, mugre y smog. A esto hay que sumarle la indiferencia de la gente en general, excluyendo a los taxistas y tuc tucs que quieren a toda costa llevarte a algun lado. Los tuc tucs son una especie de motito de tres ruedas con un asiento trasero cubierto por una capota y un conductor demente que surfea entre los autos con una habilidad envidiable.
El hostel esta bueno, las empleadas te odian y no se esfuerzan en disimularlo. Cada pregunta tuya es un martirio y te lo demuestran en sus monosilabicas respuestas y una miserable cara de 'no me rompas las pelotas'. Eso ultimo creo que tiene un tinte carmico ya que en mi ultima semana de trabajo no podia evitar ser asi con alguna gente.
Llegado a este punto del relato deben pensar que la esoty pasando para el orto y que si puediera teletransportarme a Gurruchaga y Charcas lo haria. Bueno, dejenme decirles que estan en lo cierto. Asi me siento, pero no es lo unico que siento.... Tengo la certeza de que esto tenia que ser asi, que es una importante leccion de vida y desmalcriamiento, y que en un par de dias cuando supere mi shock y aprenda a aceptar este lugar como es (y no como pensaba que era), todo cambiara. Como me enseno mi amiga Robyn, los lugares no estan ahi para que a uno le gusten o no. Bangkok no necesita de mi agrado, es como es y sera lo que su gente decida, y frente a este hecho solo me queda aceptar lo que percibo y aprender de la experiencia.
Acepto todo, lo lindo y lo feo, me siento como el orto, pero no cambiaria ni un segundo de lo que estoy viviendo.
Me despido con una frase que lei en un cartel en la calle y que dice asi: 'El mundo es un gran libro, del cual la gente que no viaja solo loyo una pagina'.
Llegado a este punto del relato deben pensar que la esoty pasando para el orto y que si puediera teletransportarme a Gurruchaga y Charcas lo haria. Bueno, dejenme decirles que estan en lo cierto. Asi me siento, pero no es lo unico que siento.... Tengo la certeza de que esto tenia que ser asi, que es una importante leccion de vida y desmalcriamiento, y que en un par de dias cuando supere mi shock y aprenda a aceptar este lugar como es (y no como pensaba que era), todo cambiara. Como me enseno mi amiga Robyn, los lugares no estan ahi para que a uno le gusten o no. Bangkok no necesita de mi agrado, es como es y sera lo que su gente decida, y frente a este hecho solo me queda aceptar lo que percibo y aprender de la experiencia.
Acepto todo, lo lindo y lo feo, me siento como el orto, pero no cambiaria ni un segundo de lo que estoy viviendo.
Me despido con una frase que lei en un cartel en la calle y que dice asi: 'El mundo es un gran libro, del cual la gente que no viaja solo loyo una pagina'.
jueves, 13 de noviembre de 2008
Llegó el día - Foto de un despegue
En sólo unas horas estaré volando con destino a Frankfort, para luego volar a Bangkok. Este es posiblemente el despegue más ansiado de mi vida. No se trata sólo de elevarme físicamente por estar dentro de una aeronave, sino quizás de la realización de un plan, un objetivo, un estilo de vida si se quiere, que alguna vez soñé para mi.
De todo el conjunto de palabras que forman la lengua española, se me viene a la cabeza "GRACIAS" todo el tiempo. Soy un agradecido por poder vivir lo que sueño, por poder lograr mis objetivos y por estar rodeado de personas que sin juzgarme o analizarme contribuyen día a día a que mute de ser quien soy, a quien quiero ser.
No tengo mucho en términos materiales, pero soy inmensamente rico en afecto y compañía.
Gracias a todos los que se sientan parte, a todos los que de un modo u otro contribuyeron (y lo siguen haciendo) a este estado de plenitud constante en el que vivo.
Muy bien metaforizado por la película "Las muñecas rusas", la presencia de todos ustedes en mi vida me forma, y cual mamushkas, los llevo a todos adentro mío. Espero ansioso el reencuentro con todos y cada uno de ustedes.
Quiero hacer un especial agradecimiento, a dos personas que no pongo juntas en una misma oración desde hace ya un tiempo. Mi madre y mi padre. Gracias a ambos por inspirarme, cada cual a su manera, a correr el camino sin miedo a mirar los pozos.
De todo el conjunto de palabras que forman la lengua española, se me viene a la cabeza "GRACIAS" todo el tiempo. Soy un agradecido por poder vivir lo que sueño, por poder lograr mis objetivos y por estar rodeado de personas que sin juzgarme o analizarme contribuyen día a día a que mute de ser quien soy, a quien quiero ser.
No tengo mucho en términos materiales, pero soy inmensamente rico en afecto y compañía.
Gracias a todos los que se sientan parte, a todos los que de un modo u otro contribuyeron (y lo siguen haciendo) a este estado de plenitud constante en el que vivo.
Muy bien metaforizado por la película "Las muñecas rusas", la presencia de todos ustedes en mi vida me forma, y cual mamushkas, los llevo a todos adentro mío. Espero ansioso el reencuentro con todos y cada uno de ustedes.
Quiero hacer un especial agradecimiento, a dos personas que no pongo juntas en una misma oración desde hace ya un tiempo. Mi madre y mi padre. Gracias a ambos por inspirarme, cada cual a su manera, a correr el camino sin miedo a mirar los pozos.
domingo, 9 de noviembre de 2008
sábado, 8 de noviembre de 2008
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