Luego de 3 horas de minibus desde Pai a Chiang Mai, 9 horas de bus desde Chiang Mai a Bangkok, 11 horas de bus de Bangkok a Krabi y 30 minutos de taxi, finalmente estamos en Ao Nang. Es una playa hermosa, de unos 500 metros con una montaña enorme de rocas que la custodia y totems de piedra que se asoman en el horizonte como gigantes que emergen del mar. Conseguimos un hotel buenísimo a 2 cuadras de la playa, con un desayuno suculento por unos B 350 cada uno (serían unos 35 pesos argentinos).
Hoy me pasé toda la mañana en la playa y a pesar de estar un poco nublado, se está muy bien. Supuestamente estamos fuera de la temporada de lluvias, pero un ciclón que azotó Filipinas hace unos días prolongó las tormentas. Hacia el final de la playa hay unos árboles donde un grupo de monos de caracter impredecible se convierten en la atracción principal. Les das un pedacito de banana y se quedan al lado tuyo mirándote.
Es suficiente con mirar alrededor de uno en la playa para notar una persistente tonalidad blanco-rosada en la piel de casi todos los seres humanos presentes. Luego de prestar un poco de atención al modo en que hablan, me di cuenta que son suecos. Por momentos le da a uno la impresión de que todos los suecos que no estan en Suecia, estan acá. Y como si eso no fuera suficiente, los tailandeses que venden cosas en la playa estan vestidos de pies a cabeza con la indumentaria de la seleccion sueca de fútbol. En los kioskos se venden los diarios suecos, revistas de chimentos y todo lo que un sueco promedio querría tener a su alcance.
En cuanto a mi salud, los antibioticos que estoy tomando son fuertes, pero parecen surtir efecto. Este occidentalismo me sentó mejor. Es algo aliviante, pero al mismo tiempo no deja de ser un poco frustrante. Antes de venir suponía que mi aventura consisitiría en sumergirme en una cultura diferente y explorarla. Soñaba con aventuras épicas en tierras mágicas e historias que de abuelo contaría a mis nietos. En un acto de piedad con mi persona debo admitir que es bastante dificil encontrar tailandeses que tengan aunque sea un mínimo interés en abrir su cultura, sobre todo en zonas turísticas. Coinciden dos factores que no ayudan, pocos hablan ingles (y yo no hablo Tai), y su comida no me gusta... sólo me queda recorres su país que es lo que estoy haciendo.
De todos modos elaboré un pequeño listado de observaciones que me gustaría compartir con ustedes. Un pequeño raconto de particularidades de la vida tai que considero interesante. A saber:
1- Una hora de internet sale casi el doble que un plato de comida tailandesa.
2- Los tailandeses comen absolutamente todo el tiempo, y generalmente los mismos platos sin diferenciar hora del dia.
3- Los medios de transporte público de circulación urbana son muy escasos, reduciendo todo a taxis y tuc tucs.
4- Hay muy pocos supermercados y generalmente todo lo que se encuentra en ellos es producto terminado.
5- Utilizan muchísimo plástico, especialmente envases y bolsas.
6- Los gatos tienen la cola mocha... si, así como suena.
7- Para venderte "gato por liebre" utilizan la frase: "Same, same". Con eso te quieren decir que es lo mismo... pero NUNCA es lo mismo.
8- Si miras por más de dos segundos a un tai a la cara, te sonrie. Esto es genial y nunca lo vi en otro sitio. Hasta me pasó con un militar.
9- Para mi sorpresa, es común ver banderitas argentinas, y he visto por lo menos 10 tailandeses con la camiseta de la selección.
10- Tailandia es el unico país de Indochina que nunca fue colonizado por los europeos.
11- El Rey es Dios y el que lo discuta va muerto. Hay fotos de el Rey en todos lados y absolutamente todos lo adoran.
Espero que les resulte de interés, prometo mas para la próxima. Me voy la playa que esta asomando el sol.
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Si todas las MOGUL se hicieran de la misma banana, tarde o temprano se queda sin gusto y esos pobres monitos sin banana! jajajajaj
ResponderEliminarTe recuerda algo?
Muchos besos
ROMPELAAAA!