Perdonen si he descuidado mi blog y la rigurosidad con la que relataba mis vivencias, pero el 2009 me recibió con una epifanía que todavía estoy tratando de asimilar.
Llegué a la conclusión de que he pasado gran parte de mi vida en un defasaje temporoespacial considerable. Añorando un pasado de felicidad o proyectando un futuro promisorio, descuidé el presente a punto tal de no saber bien como vivirlo. Soy un total inexperto en el arte de estar física, mental y espiritualmente en un mismo sitio a una misma hora.
Al regresar de Vietnam, Koh Chang Pequeña fue mi primer destino. Ahí me reencontré con Noe y conocí a Juanjo, Flavia y Azahara unos españoles divertidísimos con los que todavía sigo viajando. Juntos pasamos unos muy buenos días (año nuevo incluído) en esta isla tranquila y distendida, lejos de todo indicio de modernidad y sofisticación.
El siguiente destino fue Koh Tao, donde Juanjo y Flavia hicieron el curso de submarinismo. Al ser un sitio privilegiado para hacerlo, todo el mundo esta concentrado esta actividad y el resto de los mortales no tiene mucho para hacer, por lo cual mi estadía se redujo a solo un par de días. Koh Pangan y su espíritu festivo nos esperaba, y a sus brazos nos lanzamos. Llegué cuatro días antes de la Full Moon Party y ya se podía observar como noche tras noche la actividad nocturna iba creciendo en forma exponencial. Asumí que tendría el resto de mi vida para dormir y prometí no perderme ni una sola noche de fiesta. Cumplí mi promesa y durante las noches previas fui a las fiestas de la playa, exceptuando una noche en la que fui a una fiesta de música trance en el medio de la jungla.
La Full Moon Party es un espectáculo digno de ser experimentado. Todo sucede en una playa enorme repleta de gente alocada que bucket tras bucket va perdiendo la cabeza en pos del disfrute. Durante toda la noche (y también la mañana) bailé, me reí, saqué fotos, observé cómo el ejército tailandés realizaba una práctica de desembarco a metros de donde estábamos bailando, y por sobre todo, me empache de ver gente haciendo idioteces. Una experiencia extrañamente divertida que agradezco haber vivido. Ahora tendré que decidir qué hacer hasta mi regreso. Me preocupa un poco, pero si verdaderamente quiero convertir esa epifanía en una experiencia de aprendizaje, tendré que darme tiempo y relajarme, para disfrutar el presente a pleno. Estoy en una playa paradisíaca donde hay fiesta todas las noches... ¡ojala lo logre!
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TE ODIO!
ResponderEliminarNo se sire por la palabra "fiesta" en repetidas ocasiones de tu relato. O por la parte en que mencionas una "playa paradisiaca".
TE QUIERO!
Todo lo que contas me lleva a pensar en cuantas cosas quisiera hacer y no hago, o cuantas cosas podria estar haciendo y no hago...
Gracias siempre por ser parte de mi realidad, y de abrirme los ojos!...