La lógica del blog indicaría que esta entrada debería estar dedicada a describir Nha Trang y lo vivido allí durante los cuatro días que duró mi estadía. Sin embargo, las fuerzas inevitables del balance involuntario que uno hace llegadas estas fechas, me lleva a plasmar aqui un agradecimiento por todo lo que el 2008 me ha ofrecido. Sin lugar a dudas este año quedará en mi memoria, y principalmente en mi corazón, como el anio de la apertura y la plenitud.
No encuentro otra manera de hacer justicia mas que brindando un agradecimiento profundo a todas las personas, que mediante su presencia enriquecedora, han marcado mi vida y me han acompañado en este proceso de crecimiento: mi madre, mi abuela, Sole, Vane, Facu, Noe, Lala, Eshiott, Esteban, Maxi, Flavio, Fede, Demi y todo el Staff de Estoril, Robyn, Christy, Mariangela, Leila, Cecilia, John, Anne, Anna, Chris, Justine, Fredi, Fer y la gente de Hot Lab, y una interminable lista de personas que sin proponerselo han contribuido en este salto mental y espiritual del cual disfruto. Gracias a todos y que vivan un 2009 a todo culorrr.
sábado, 27 de diciembre de 2008
martes, 23 de diciembre de 2008
Saigon o la batidora ideologica
Cruzar la frontera entre Camboya y Vietnam me provocó un sentimiento especial. No logro definir el límite entre el alivio que sentí por dejar Camboya y la alegría por entrar a un nuevo país. Luego de unas idas y vueltas con nuestros pasaportes pasando de mano en mano, fuimos aceptados finalmente dentro de Vietnam. Las carreteras eran distintas, lo que se veía a los costados también. A medida que avanzabamos rumbo a Saigon uno podia percibir que estaba llegando a un gran centro urbano.
Principal ciudad del país, Ho Chi Minh City (ex Saigon) es una concentración de más de 6.5 millones de habitantes, donde aparentemente cada uno de ellos tiene una moto y la usa hasta para pasear el perro. Nunca en mi vida vi algo similar. La cantidad de motos es abrumadora, y si tenemos en cuenta que practicamente no hay semáforos, la gente no respeta el sentido del tráfico, tocan bocina constantemente, y encima la mitad de las veredas esta en refacción, transitar por Saigon puede ser una verdadera odisea.
Si hay algo acerca de esta ciudad que todavía me tiene pensando, es este concepto novedoso -al menos para mí- de socialismo consumista. Si, leyeron bien, consumista. Al transitar las calles de Saigon, toparse con carteles y gigantografias de propaganda comunista es lo equivalente en Buenos Aires a ver un puesto de diarios. Sin embargo, el contorno de la ciudad esta definido por nuevas construcciones de vidrio, carteles de Gucci y Kalvin Klein, megalocales de venta de celulares y computadoras, y hoteles a todo trapo. Es dificil hacerse a la idea de que estamos en un país que se aferra a un regimen socialista, cuando vemos a una pobre viejita de sombrero de paja y bicicleta deshecha escabullirse entre las 4x4 importadas.
Viendo todo esto me pregunto: ¿Qué pensaría Ho Chi Minh al ver que los billetes adornados con su cara son utilizados para comprar perfumes importados y prendas lujosas? Si el ejemplo a seguir es China, tal vez tengamos que hacernos a la idea de que el comunismo en estos tiempos puede ser interpretados como la garantía de que absolutamente todas las personas puedan consumir al mismo ritmo y volumen.
Uno de los puntos destacados de mis dias en Saigon fue la visita al Museo de la Guerra, donde a lo largo de una muestra fotográfica uno puede hacerse una idea aproximada de lo que fue esta atrocidad. El museo en si es pequeño, pero con los datos proporcionados alcanza y sobra. Para que se hagan una idea, transcibo un fragmento de Wikipedia al respecto: "Murieron más de 5 millones de vietnamitas y otros tres millones de personas padecieron los efectos del agente naranja, un potente defoliante que tenía como objetivo arrasar por completo la jungla del país para aislar a los guerrilleros vietnamitas. Durante la guerra Estados Unidos lanzó más de siete millones de toneladas de bombas y 100.000 toneladas de sustancias químicas tóxicas, o sea más bombas que las arrojadas durante la Segunda Guerra Mundial".
Sentí nauseas al salir del museo y ver a un grupo de turistas norteamericanos tomando cerveza y sacándose fotos con un helicoptero que estaba en exhibición. Recuerdo haber pensado en cómo podría sentirme si fuera norteamericano, al ver las fotos de soldados de mi país posar orgullosos sosteniendo entre sus manos trozos del cuerpo de un vietnamita. No encontre una respuesta clara, pero pensé por un momento en la Guerra de la Triple Alianza y sentí mucha verguenza.
Propaganda comunista y gente con remeras con la bandera de Estados Unidos, ancianas con sombrero de paja y jovencitas correteando en tacones altos, tuc tucs a pedal y 4x4s, museo de la guerra y shopping malls. Todo esto convive en las calles de Saigon con un equlibrio llamativo. Dejando la reflexion ideológica para otro momento, y como quien no quiere la cosa, Vietnam se fue convirtiendo ante mí en lo nunca imaginé que sería.
Principal ciudad del país, Ho Chi Minh City (ex Saigon) es una concentración de más de 6.5 millones de habitantes, donde aparentemente cada uno de ellos tiene una moto y la usa hasta para pasear el perro. Nunca en mi vida vi algo similar. La cantidad de motos es abrumadora, y si tenemos en cuenta que practicamente no hay semáforos, la gente no respeta el sentido del tráfico, tocan bocina constantemente, y encima la mitad de las veredas esta en refacción, transitar por Saigon puede ser una verdadera odisea.
Si hay algo acerca de esta ciudad que todavía me tiene pensando, es este concepto novedoso -al menos para mí- de socialismo consumista. Si, leyeron bien, consumista. Al transitar las calles de Saigon, toparse con carteles y gigantografias de propaganda comunista es lo equivalente en Buenos Aires a ver un puesto de diarios. Sin embargo, el contorno de la ciudad esta definido por nuevas construcciones de vidrio, carteles de Gucci y Kalvin Klein, megalocales de venta de celulares y computadoras, y hoteles a todo trapo. Es dificil hacerse a la idea de que estamos en un país que se aferra a un regimen socialista, cuando vemos a una pobre viejita de sombrero de paja y bicicleta deshecha escabullirse entre las 4x4 importadas.
Viendo todo esto me pregunto: ¿Qué pensaría Ho Chi Minh al ver que los billetes adornados con su cara son utilizados para comprar perfumes importados y prendas lujosas? Si el ejemplo a seguir es China, tal vez tengamos que hacernos a la idea de que el comunismo en estos tiempos puede ser interpretados como la garantía de que absolutamente todas las personas puedan consumir al mismo ritmo y volumen.
Uno de los puntos destacados de mis dias en Saigon fue la visita al Museo de la Guerra, donde a lo largo de una muestra fotográfica uno puede hacerse una idea aproximada de lo que fue esta atrocidad. El museo en si es pequeño, pero con los datos proporcionados alcanza y sobra. Para que se hagan una idea, transcibo un fragmento de Wikipedia al respecto: "Murieron más de 5 millones de vietnamitas y otros tres millones de personas padecieron los efectos del agente naranja, un potente defoliante que tenía como objetivo arrasar por completo la jungla del país para aislar a los guerrilleros vietnamitas. Durante la guerra Estados Unidos lanzó más de siete millones de toneladas de bombas y 100.000 toneladas de sustancias químicas tóxicas, o sea más bombas que las arrojadas durante la Segunda Guerra Mundial".
Sentí nauseas al salir del museo y ver a un grupo de turistas norteamericanos tomando cerveza y sacándose fotos con un helicoptero que estaba en exhibición. Recuerdo haber pensado en cómo podría sentirme si fuera norteamericano, al ver las fotos de soldados de mi país posar orgullosos sosteniendo entre sus manos trozos del cuerpo de un vietnamita. No encontre una respuesta clara, pero pensé por un momento en la Guerra de la Triple Alianza y sentí mucha verguenza.
Propaganda comunista y gente con remeras con la bandera de Estados Unidos, ancianas con sombrero de paja y jovencitas correteando en tacones altos, tuc tucs a pedal y 4x4s, museo de la guerra y shopping malls. Todo esto convive en las calles de Saigon con un equlibrio llamativo. Dejando la reflexion ideológica para otro momento, y como quien no quiere la cosa, Vietnam se fue convirtiendo ante mí en lo nunca imaginé que sería.
domingo, 21 de diciembre de 2008
Siem Riep + Angkor Wat o civilizacion y barbarie
Llegados a Siem Riep, tuvimos la sensación de que esta ciudad nos podía ofrecer una perspectiva diferente de Camboya. Estabamos en lo cierto, era diferente a lo que habíamos visto en Phnom Penh, pero no necesariamente de un modo positivo.
Nos hospedamos en un Guest House que pertenecía a la familia de los dueños de nuestro Guest House en Phnom Penh, para tener resuelta de antemano la tarea de buscar hospedaje. El lugar era un poco sucio y el tener acceso a agua caliente aumentaba considerablemente el precio de la habitación, pero con el cansancio que traíamos a cuestas, esos detalles pasaron a un segundo plano. Llegamos cerca de las cinco de la tarde y en lugar de quedarnos a descansar preferimos ir esa misma tarde a Angkor Wat para admirar el atardecer.
La vista al llegar al lugar era conmovedora. Resabios de lo que otrora fue una de las mas grandes civilizaciones del sudeste asiático se levantaban en el horizonte con forma torres de contornos corroídos. La disposicion de las construcciones y la regularidad de su distribución, brindaba una imagen de perfección que el paso del tiempo no pudo alterar. Ahí nos quedamos, en silencio, observando como estas maravillas del genio humano se fundían con la linea del horizonte. Luego del espectaculo, volvimos a nuestro Guest House para comer algo y dormir ya que al otro día debíamos levantarnos a las 5.00 de la mañana para ver el amanecer.
La siguiente fue una jornada intensa pero productiva. Recorrimos la mayoria de los templos, tomandonos el tiempo suficiente para admirar su diseño y detalles. Terminamos extenuados no solo por el recorrido en sí, sino porque además, debemos haber sido hostigados por aproximadamte 200 niños que intentaban vendernos un surtido de objetos, sin el menor temor a hacernos perder la paciencia. Estas pobres criaturas no tienen mucho que perder, por lo cual la batalla ya la tenian ganada de antemano. Es gracioso el modo en que tienen desarrolladas sus técnicas de venta, prolijamente separadas en sus mentes, dependiendo de la nacionalidad del potencial comprador (o victima). Al escucharnos hablar español esgrimían frases como: "BBB, bueno, bonito y barato"; "Mas barato que en Andorra"; "Por favor señor, buen precio para usted"; o la atemorizante "Usted es muy guapo". Sorteando las limitaciones audiovisuales que tengo, intentaré reproducirles el tono en que hablaban constantemente. Recuerden por un momento a Alelí, el personaje que aparecía en La peluqueria de Don Mateo?. Bueno, el tono es similar, sólo que a los gritos, hablando de a cinco al mismo tiempo y con el incomodo agregado de que te tocan. Al final del dia ya uno aprendió a tomarlo con gracia, y hasta debo reconocer que me arrancaron más de una sonrisa... aunque digo con orgullo que no pudieron sacarme ni un peso.
Al regresar al Guest House, decidimos que diríamos adiós a Siem Riep cuanto antes sea posible, por lo cual procedimos a buscar una agencia de viajes y reservar un bus con destino a Phnom Penh (unica ciudad desde la que se puede salir de Camboya). Acordamos con la agencia que nos pasarían a buscar por el Guest House a las 6.30 de la mañana para tomar el bus.
Al regresar al Guest House pagamos todo ya que a la mañana siguiente nos iriamos muy temprano. Cuando el dueno del Guest House se enteró que habíamos comprado el ticket en otro sitio, comenzó a insultarnos de un modo horrible frente a todo el mundo. La mala voluntad de este individuo llego a su punto máximo a la mañana siguiente, al negarle a quien fue a buscarnos, que alguno de sus pasajeros se dirigía a Phnom Penh. Si, asi como lo leen, el pobrecito nos hizo perder el bus como represalia.
Luego de comprar otro ticket y tomar un bus que salió dos horas mas tarde, estabamos camino a Phnom Penh con la esperanza de llegar a tiempo a la embajada de Vietnam y obtener nuestras visas para poder partir hacia allá pronto. A mitad de trayecto nuestro bus paró para que almorzáramos. Bajé del bus, me prendí un cigarrillo y respiré profundo dejando salir el humo y la mala energía. Me di vuelta para buscar a Pablo y una niña se me acerco mostrandome bolistas con ananá cortado que vendia por USD 1. Como a esa altura había perdido mi paciencia para con los locales, contesté con un NO bastante seco. La bastarda se vengó acercandome su otra mano -que hasta el momento habia mantenido detrás de su cuerpo- en la cual sostenía una araña viva del tamano de una naranja. Al escuchar mis gritos e insultos, solo atinó a mirarme a los ojos con maldad y reirse de mi y la situación.
Esa es la impresion que me llevo de los camboyanos. Una cultura milenaria que a lo largo de su historia ha conocido el esplendor y la miseria más absolutos. Eruditos sostienen que los mismos elementos que los impulsó a levantar Angkor Wat siglos atras, generaron a los Jemeres Rojos y sus atrocidades. Es el país mas pobre de Asia, ostenta la mision de paz de la ONU mas costosa de la historia, le debe a ONG's internacionales casi la totalidad de su sistema de salud y educacion, tiene una infraestructura practicamente inexistente, y un grado de desarrollo humano que debe figurar al final de la lista del UNPD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo). Uno pensaría que un pueblo así debería apreciar la presencia de turistas, que a costa de resignar toda comodidad visitan su país, aportando capital y desarrollo para su incipiente industria turística. Pues no, uno es percibido como un bien suceptible de ser poseído por los locales y como una fuente inagotable de dinero. La discriminación se siente a cada minuto ya que uno no es considerado como una persona que aleatoriamente nació en otro pais, sino como un recurso cuantificable que les dará dinero. Describir como son entre ellos es tema para otro post.
Si la sociedad camboyana en su totalida fuera lo que yo experimenté, la describiría como la objetivación del abuso del otro como medio de subsistencia y eventual enriquecimiento. Me estafaron con la visa cobrandome el doble, pretendieron disponer de mi tiempo y dinero a su gusto, y me hicieron sentir proporcionalmente valiso al contenido de mi cuenta de banco, y sobre todas las cosas, han llegado a dejar de lado la dignidad con tal de hacerme el mal.
Angkor Wat es sencillamente uno de los lugares mas impresionantes y hermosos en los que he estado. Camboya sacando Angkor Wat, es el peor lugar en el que estuve en mi vida y al único al que no volveria jamás. Debo reconocer tambien, que esta experiencia me hizo pensar mucho en Argentina y sus problemas sociales estructurales. Particularmente Buenos Aires es una ciudad en la cual el amontonamiento de gente ha despersonalizado al otro, reduciéndolo a ser un obstáculo, o por oposición, en una herramienta para realización de los objetivos individuales. El respeto, la educacion y la consideracion son valores fundamentales para la construcción de una sociedad justa y libre. Gracias Camboya por habermelo recordado tan vividamente.
Nota: Si en algún momento, luego de leer mis relatos alguien interpreta que este viaje esta convirtiéndose en una tortura, por favor destierren ese pensamiento de sus cabezas. Estoy disfrutando a pleno y aprendiendo a cada paso que doy, lecciones que jamás olvidade. Viajar es un desafio, y en mi caso ha sido el de aprender a aprender de un modo no tradicional.
Nos hospedamos en un Guest House que pertenecía a la familia de los dueños de nuestro Guest House en Phnom Penh, para tener resuelta de antemano la tarea de buscar hospedaje. El lugar era un poco sucio y el tener acceso a agua caliente aumentaba considerablemente el precio de la habitación, pero con el cansancio que traíamos a cuestas, esos detalles pasaron a un segundo plano. Llegamos cerca de las cinco de la tarde y en lugar de quedarnos a descansar preferimos ir esa misma tarde a Angkor Wat para admirar el atardecer.
La vista al llegar al lugar era conmovedora. Resabios de lo que otrora fue una de las mas grandes civilizaciones del sudeste asiático se levantaban en el horizonte con forma torres de contornos corroídos. La disposicion de las construcciones y la regularidad de su distribución, brindaba una imagen de perfección que el paso del tiempo no pudo alterar. Ahí nos quedamos, en silencio, observando como estas maravillas del genio humano se fundían con la linea del horizonte. Luego del espectaculo, volvimos a nuestro Guest House para comer algo y dormir ya que al otro día debíamos levantarnos a las 5.00 de la mañana para ver el amanecer.
La siguiente fue una jornada intensa pero productiva. Recorrimos la mayoria de los templos, tomandonos el tiempo suficiente para admirar su diseño y detalles. Terminamos extenuados no solo por el recorrido en sí, sino porque además, debemos haber sido hostigados por aproximadamte 200 niños que intentaban vendernos un surtido de objetos, sin el menor temor a hacernos perder la paciencia. Estas pobres criaturas no tienen mucho que perder, por lo cual la batalla ya la tenian ganada de antemano. Es gracioso el modo en que tienen desarrolladas sus técnicas de venta, prolijamente separadas en sus mentes, dependiendo de la nacionalidad del potencial comprador (o victima). Al escucharnos hablar español esgrimían frases como: "BBB, bueno, bonito y barato"; "Mas barato que en Andorra"; "Por favor señor, buen precio para usted"; o la atemorizante "Usted es muy guapo". Sorteando las limitaciones audiovisuales que tengo, intentaré reproducirles el tono en que hablaban constantemente. Recuerden por un momento a Alelí, el personaje que aparecía en La peluqueria de Don Mateo?. Bueno, el tono es similar, sólo que a los gritos, hablando de a cinco al mismo tiempo y con el incomodo agregado de que te tocan. Al final del dia ya uno aprendió a tomarlo con gracia, y hasta debo reconocer que me arrancaron más de una sonrisa... aunque digo con orgullo que no pudieron sacarme ni un peso.
Al regresar al Guest House, decidimos que diríamos adiós a Siem Riep cuanto antes sea posible, por lo cual procedimos a buscar una agencia de viajes y reservar un bus con destino a Phnom Penh (unica ciudad desde la que se puede salir de Camboya). Acordamos con la agencia que nos pasarían a buscar por el Guest House a las 6.30 de la mañana para tomar el bus.
Al regresar al Guest House pagamos todo ya que a la mañana siguiente nos iriamos muy temprano. Cuando el dueno del Guest House se enteró que habíamos comprado el ticket en otro sitio, comenzó a insultarnos de un modo horrible frente a todo el mundo. La mala voluntad de este individuo llego a su punto máximo a la mañana siguiente, al negarle a quien fue a buscarnos, que alguno de sus pasajeros se dirigía a Phnom Penh. Si, asi como lo leen, el pobrecito nos hizo perder el bus como represalia.
Luego de comprar otro ticket y tomar un bus que salió dos horas mas tarde, estabamos camino a Phnom Penh con la esperanza de llegar a tiempo a la embajada de Vietnam y obtener nuestras visas para poder partir hacia allá pronto. A mitad de trayecto nuestro bus paró para que almorzáramos. Bajé del bus, me prendí un cigarrillo y respiré profundo dejando salir el humo y la mala energía. Me di vuelta para buscar a Pablo y una niña se me acerco mostrandome bolistas con ananá cortado que vendia por USD 1. Como a esa altura había perdido mi paciencia para con los locales, contesté con un NO bastante seco. La bastarda se vengó acercandome su otra mano -que hasta el momento habia mantenido detrás de su cuerpo- en la cual sostenía una araña viva del tamano de una naranja. Al escuchar mis gritos e insultos, solo atinó a mirarme a los ojos con maldad y reirse de mi y la situación.
Esa es la impresion que me llevo de los camboyanos. Una cultura milenaria que a lo largo de su historia ha conocido el esplendor y la miseria más absolutos. Eruditos sostienen que los mismos elementos que los impulsó a levantar Angkor Wat siglos atras, generaron a los Jemeres Rojos y sus atrocidades. Es el país mas pobre de Asia, ostenta la mision de paz de la ONU mas costosa de la historia, le debe a ONG's internacionales casi la totalidad de su sistema de salud y educacion, tiene una infraestructura practicamente inexistente, y un grado de desarrollo humano que debe figurar al final de la lista del UNPD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo). Uno pensaría que un pueblo así debería apreciar la presencia de turistas, que a costa de resignar toda comodidad visitan su país, aportando capital y desarrollo para su incipiente industria turística. Pues no, uno es percibido como un bien suceptible de ser poseído por los locales y como una fuente inagotable de dinero. La discriminación se siente a cada minuto ya que uno no es considerado como una persona que aleatoriamente nació en otro pais, sino como un recurso cuantificable que les dará dinero. Describir como son entre ellos es tema para otro post.
Si la sociedad camboyana en su totalida fuera lo que yo experimenté, la describiría como la objetivación del abuso del otro como medio de subsistencia y eventual enriquecimiento. Me estafaron con la visa cobrandome el doble, pretendieron disponer de mi tiempo y dinero a su gusto, y me hicieron sentir proporcionalmente valiso al contenido de mi cuenta de banco, y sobre todas las cosas, han llegado a dejar de lado la dignidad con tal de hacerme el mal.
Angkor Wat es sencillamente uno de los lugares mas impresionantes y hermosos en los que he estado. Camboya sacando Angkor Wat, es el peor lugar en el que estuve en mi vida y al único al que no volveria jamás. Debo reconocer tambien, que esta experiencia me hizo pensar mucho en Argentina y sus problemas sociales estructurales. Particularmente Buenos Aires es una ciudad en la cual el amontonamiento de gente ha despersonalizado al otro, reduciéndolo a ser un obstáculo, o por oposición, en una herramienta para realización de los objetivos individuales. El respeto, la educacion y la consideracion son valores fundamentales para la construcción de una sociedad justa y libre. Gracias Camboya por habermelo recordado tan vividamente.
Nota: Si en algún momento, luego de leer mis relatos alguien interpreta que este viaje esta convirtiéndose en una tortura, por favor destierren ese pensamiento de sus cabezas. Estoy disfrutando a pleno y aprendiendo a cada paso que doy, lecciones que jamás olvidade. Viajar es un desafio, y en mi caso ha sido el de aprender a aprender de un modo no tradicional.
martes, 16 de diciembre de 2008
Phnom Penh o la ciudad de las miradas tristes
Tengo muchas ganas de irme de Phnom Penh, pero agradezco haber venido. La ciudad es espantosa e invivible, pero todo empieza a cobrar sentido a medida que uno profundiza sobre la historia reciente de esta nación.
Esta mañana fuimos con Pablo a un lugar llamado S. 21. Se trata de una escuela que durante la tirania de Pol Pot fue utilizada como centro de torturas y exterminio. Las aulas pasaron de ser un ámbito de aprendizaje, a ser un sitio siniestro donde miles de personas fueron sometidas a toda clase de sufrimientos y torturas. La idea era llevar a Kampuchea Democratica (Camboya) al año cero, instaurando un régimen comunista extremo. Como consecuencia, todas las ciudades del país fueron evacuadas, a punto de quedar completamente desiertas, y la población fue forzada a desplazarse a los campos donde cultivarían arroz como aporte al régimen. De todo lo producido, una parte seria destinada a alimentar a los trabajadores, otra serviría como semillas para las nuevas plantaciones y otra parte sería exportada a paises socialistas, principalmente China. La producción requerida por el régimen era ridícula en proporción a lo que los campos podían dar, en perjuicio de la población que frente a la escasez, fue sometida a una hambruna asesina.
Otra particularidad del régimen era la de sostener que el enemigo estaba en todas partes, incluso dentro del régimen mismo, por lo cual todo rastro de pensamiento independiente o conocimiento liberador debía ser eliminado. Mataron sin dudar a todas las personas que hablaran otros idiomas, que fueran maestros, médicos, artistas, profesionales, estudiantes. No fueron solo ellos, sino que ademas asesinaron a sus mujeres e hijos por haber estado expuestos a eso. La familia como institución era incompatible con los propositos del régimen, por lo cual maridos, esposas e hijos fueron separados y enviados con destinos distintos dentro del pais. Tampoco tuvieron tolerancia con ancianos, niños, enfermos y discapacitados.
Hacia el fin de esta periodo, casi 2 millones de personas habia sido brutalmente asesinadas, dejando como consecuencia un país poblado de gente analfabeta, enferma, mal nutrida, sin ningún tipo de capacitación y fundamentalmente arrasada mental y espiritualmente. La oposición con Vietnam y las numerosas provocaciones militares hacia ese país desencadenaron una invasión masiva, siendo este hito el principio del fin para Pol Pot y los Jemeres Rojos.
Hay mucho más para contar sobre los acontecimientos sucedidos hasta la fecha, pero sería muy largo y tedioso. La conclusion final que saco es que luego de acercarme a esta tragedia, no me alcanza la imaginacion para armarme una idea mental de lo que debe significar para esta sociedad todo lo que sucedió. Pienso mucho en Argentina y en el modo en que la dictadura infame que tuvimos marco a fuego nuestra socidad. Dejé una nota en el libro de visitas del S. 21... la deje por mí y la deje por todos nosotros, y dice asi:
"Vengo de un país en el cual miles de personas fueron asesinadas por motivos ideológicos por una dictadura militar. Comparto el dolor de aquellos que murieron en manos de otros que no supieron respetar la vida y la libertad. Como tristemente aprendimos a decir: NUNCA MAS!".
Más alla de la ideología, extrema izquierda o extrema derecha, toda violacion a los derechos humanos merece el repudio de todo aquel que se considere digno de ser. Phnom Penh ha sido una gran leccion que jamás olvidaré. Agradezco haber podido tambien compartirla con ustedes.
Esta mañana fuimos con Pablo a un lugar llamado S. 21. Se trata de una escuela que durante la tirania de Pol Pot fue utilizada como centro de torturas y exterminio. Las aulas pasaron de ser un ámbito de aprendizaje, a ser un sitio siniestro donde miles de personas fueron sometidas a toda clase de sufrimientos y torturas. La idea era llevar a Kampuchea Democratica (Camboya) al año cero, instaurando un régimen comunista extremo. Como consecuencia, todas las ciudades del país fueron evacuadas, a punto de quedar completamente desiertas, y la población fue forzada a desplazarse a los campos donde cultivarían arroz como aporte al régimen. De todo lo producido, una parte seria destinada a alimentar a los trabajadores, otra serviría como semillas para las nuevas plantaciones y otra parte sería exportada a paises socialistas, principalmente China. La producción requerida por el régimen era ridícula en proporción a lo que los campos podían dar, en perjuicio de la población que frente a la escasez, fue sometida a una hambruna asesina.
Otra particularidad del régimen era la de sostener que el enemigo estaba en todas partes, incluso dentro del régimen mismo, por lo cual todo rastro de pensamiento independiente o conocimiento liberador debía ser eliminado. Mataron sin dudar a todas las personas que hablaran otros idiomas, que fueran maestros, médicos, artistas, profesionales, estudiantes. No fueron solo ellos, sino que ademas asesinaron a sus mujeres e hijos por haber estado expuestos a eso. La familia como institución era incompatible con los propositos del régimen, por lo cual maridos, esposas e hijos fueron separados y enviados con destinos distintos dentro del pais. Tampoco tuvieron tolerancia con ancianos, niños, enfermos y discapacitados.
Hacia el fin de esta periodo, casi 2 millones de personas habia sido brutalmente asesinadas, dejando como consecuencia un país poblado de gente analfabeta, enferma, mal nutrida, sin ningún tipo de capacitación y fundamentalmente arrasada mental y espiritualmente. La oposición con Vietnam y las numerosas provocaciones militares hacia ese país desencadenaron una invasión masiva, siendo este hito el principio del fin para Pol Pot y los Jemeres Rojos.
Hay mucho más para contar sobre los acontecimientos sucedidos hasta la fecha, pero sería muy largo y tedioso. La conclusion final que saco es que luego de acercarme a esta tragedia, no me alcanza la imaginacion para armarme una idea mental de lo que debe significar para esta sociedad todo lo que sucedió. Pienso mucho en Argentina y en el modo en que la dictadura infame que tuvimos marco a fuego nuestra socidad. Dejé una nota en el libro de visitas del S. 21... la deje por mí y la deje por todos nosotros, y dice asi:
"Vengo de un país en el cual miles de personas fueron asesinadas por motivos ideológicos por una dictadura militar. Comparto el dolor de aquellos que murieron en manos de otros que no supieron respetar la vida y la libertad. Como tristemente aprendimos a decir: NUNCA MAS!".
Más alla de la ideología, extrema izquierda o extrema derecha, toda violacion a los derechos humanos merece el repudio de todo aquel que se considere digno de ser. Phnom Penh ha sido una gran leccion que jamás olvidaré. Agradezco haber podido tambien compartirla con ustedes.
domingo, 14 de diciembre de 2008
Koh Chang o The Spanish Bungalow
Debo reconocer que dejé Ao Nang con un poco de pena. Atrás quedaban mis primeros días de playa y Café de Tattoo, el barcito de cabecera que White Russians mediante (Vodka, Kaluha y leche) tantas alegrias me brindó. En el horizonte asomaba Koh Chang, una isla que por quedar a mitad de camino entre Bangkok y la frontera con Camboya, se perfilaba como el lugar ideal donde pasar unos días hasta que Pablo llegara a la zona.
Llegar a Koh Chang no fue tarea sencilla. La odisea duro 24 horas y requirió cambiar 8 veces de vehículo hasta llegar a destino, pero tuvo su recompensa. Lonely Beach es un lugar muy relajado, con una playa muy bonita de arena blanca y aguas cristalinas. Haciendo un recorrido de punta a punta se puede encontrar bares, bungalows, masajes y resorts.
La segunda noche en Lonely Beach, se hizo una fiesta en la playa. La musica era super bananera y habia una horda de gente rubia que para las 10 de la noche ya estaba estropeada. Fiel a mi costumbre, hice rancho aparte y me puse a mirar el espectáculo desde el agua. Ahí terminé charlando con Pablo, un español divertidísimo que me presento a sus amigos. A los dos días eramos una guerrilla hispanoparlante que se movía en bloque para todas partes.
De Lonely Beach nos fuimos todos juntos para Long Beach, menos Celina que salió rumbo a Camboya. Para ese momento el equipo formaba con Pablo y su compañero de viaje Pedro, Pi y Lina, amigos de ellos recién llegados de Europa, Borja y Alex, dos catalanes muy buena onda, y por último Noe, quien se sumó con retraso debido a la pediculosis y a un maligno dentista tailandes.
Long Beach es un sitio pequeño, en el que sólo hay dos establecimientos donde hospedarse y comer, uno en cada punta de la playa. Sólo hay energia eléctrica desde las 6 de la tarde hasta la 1 de la mañana, por lo cual, toda diversión que se obtenga fuera de ese horario queda librada a la imaginación que cada uno tenga. Se ve que la nuestra funciona muy bien ya que a fuerza de guitarra, kayak, noches de luna llena, fogones y baño en pelotas en el mar, pasé lo que hasta el momento considero como los mejores días de mi viaje.
Todo lo bueno termina, y esta no era la excepción ya que cada uno debía continuar su viaje. Noe se quedo, Pablo, Pedro, Jo, Borja y Alex volvieron a Bangkok, Pi y Lina regresaron a Lonely Beach y yo partí rumbo a Camboya.
En este momento estoy en Phnom Phen, capital de Camboya, uno de los países mas pobres de Asia. Aca hay mucha tela para cortar y si en este momento volcara mis primeras impresiones sobre el país, probablemente cometería alguna injusticia contra esta gente. Sólo como adelanto les cuento que entre 1975 y 1979 cerca de dos millones de camboyanos murieron a causa de las políticas de exterminio de un dictador llamado Pol Pot. Basicamente todo aquel que sabía leer, escribir, hablar otros idiomas, era profesional o tenia algún grado de instrucción fue exterminado.
Tengan en consideración por un momento lo que la dictadura militar hizo en nuestro país. Desapariciones, torturas, asesinatos, endeudamiento, deterioro de la economía, sólo por nombrar algo. ¿Lo sienten?... bueno, en proporción con el genocidio camboyano, sería algo así como si la dictadura en argentina hubiese asesinado a 5,4 millones de personas.
Welcome to Cambodia.
Llegar a Koh Chang no fue tarea sencilla. La odisea duro 24 horas y requirió cambiar 8 veces de vehículo hasta llegar a destino, pero tuvo su recompensa. Lonely Beach es un lugar muy relajado, con una playa muy bonita de arena blanca y aguas cristalinas. Haciendo un recorrido de punta a punta se puede encontrar bares, bungalows, masajes y resorts.
La segunda noche en Lonely Beach, se hizo una fiesta en la playa. La musica era super bananera y habia una horda de gente rubia que para las 10 de la noche ya estaba estropeada. Fiel a mi costumbre, hice rancho aparte y me puse a mirar el espectáculo desde el agua. Ahí terminé charlando con Pablo, un español divertidísimo que me presento a sus amigos. A los dos días eramos una guerrilla hispanoparlante que se movía en bloque para todas partes.
De Lonely Beach nos fuimos todos juntos para Long Beach, menos Celina que salió rumbo a Camboya. Para ese momento el equipo formaba con Pablo y su compañero de viaje Pedro, Pi y Lina, amigos de ellos recién llegados de Europa, Borja y Alex, dos catalanes muy buena onda, y por último Noe, quien se sumó con retraso debido a la pediculosis y a un maligno dentista tailandes.
Long Beach es un sitio pequeño, en el que sólo hay dos establecimientos donde hospedarse y comer, uno en cada punta de la playa. Sólo hay energia eléctrica desde las 6 de la tarde hasta la 1 de la mañana, por lo cual, toda diversión que se obtenga fuera de ese horario queda librada a la imaginación que cada uno tenga. Se ve que la nuestra funciona muy bien ya que a fuerza de guitarra, kayak, noches de luna llena, fogones y baño en pelotas en el mar, pasé lo que hasta el momento considero como los mejores días de mi viaje.
Todo lo bueno termina, y esta no era la excepción ya que cada uno debía continuar su viaje. Noe se quedo, Pablo, Pedro, Jo, Borja y Alex volvieron a Bangkok, Pi y Lina regresaron a Lonely Beach y yo partí rumbo a Camboya.
En este momento estoy en Phnom Phen, capital de Camboya, uno de los países mas pobres de Asia. Aca hay mucha tela para cortar y si en este momento volcara mis primeras impresiones sobre el país, probablemente cometería alguna injusticia contra esta gente. Sólo como adelanto les cuento que entre 1975 y 1979 cerca de dos millones de camboyanos murieron a causa de las políticas de exterminio de un dictador llamado Pol Pot. Basicamente todo aquel que sabía leer, escribir, hablar otros idiomas, era profesional o tenia algún grado de instrucción fue exterminado.
Tengan en consideración por un momento lo que la dictadura militar hizo en nuestro país. Desapariciones, torturas, asesinatos, endeudamiento, deterioro de la economía, sólo por nombrar algo. ¿Lo sienten?... bueno, en proporción con el genocidio camboyano, sería algo así como si la dictadura en argentina hubiese asesinado a 5,4 millones de personas.
Welcome to Cambodia.
lunes, 1 de diciembre de 2008
El ciclismo de la vida (Talula Twinkle Copyright)
Las otras noches estaba en la playa mirando el mar y reflexionando sobre el concepto de la búsqueda. Me vino a la mente la realización (perdón por el anglicismo improvisado), de que uno tiende a plantearse una búsqueda como un proceso lineal, algo que comienza, se desarrolla y termina en el hallazgo. Uno parte desde una necesidad o motivación en busca de un "algo" que con fortuna será encontrado. Pero, ¿Qué pasa si no sabemos lo que queremos?, ¿Como buscamos algo que no conocemos?, al encontrarlo, ¿Sabremos si es eso lo que estábamos buscando?
De acuerdo con estea lógica, la incertidumbre pareciera estar presente casi como el elemento central del proceso, causando miedo, frustracion y ansiedad.
Mencioné que estaba mirando el mar, ya que fue justamente el ir y venir de las olas lo que me hizo llegar a la conclusión de que a partir de ahora, pensaría en la búsqueda como un proceso circular, algo que empieza y termina en si mismo, un sistema de feed-back constante que no es ni nada más ni nada menos que la vida misma. La vida es la busqueda, de ahí partimos y ahí volvemos siempre a empezar, ya que en el mismo acto de encontrar, necesitamos buscar más.
¡Que alivio! Ya no necesito encontrar nada, sólo me dedicaré a disfrutar de la búsqueda con tranquilidad, capacidad de asombro y humildad.
Seguramente Paulo Coelho habrá escrito mil libros sobre esto, quizás se menciona en la contratapa del último lanzamiento de Ludovica Squirru, y tal vez se puede encontrar en los horóscopos de los chicles Bazooka. A mi me llevo años, esfuerzo y un viaje hasta una playa al otro lado del mundo darme cuenta... ¿Y qué?.
De acuerdo con estea lógica, la incertidumbre pareciera estar presente casi como el elemento central del proceso, causando miedo, frustracion y ansiedad.
Mencioné que estaba mirando el mar, ya que fue justamente el ir y venir de las olas lo que me hizo llegar a la conclusión de que a partir de ahora, pensaría en la búsqueda como un proceso circular, algo que empieza y termina en si mismo, un sistema de feed-back constante que no es ni nada más ni nada menos que la vida misma. La vida es la busqueda, de ahí partimos y ahí volvemos siempre a empezar, ya que en el mismo acto de encontrar, necesitamos buscar más.
¡Que alivio! Ya no necesito encontrar nada, sólo me dedicaré a disfrutar de la búsqueda con tranquilidad, capacidad de asombro y humildad.
Seguramente Paulo Coelho habrá escrito mil libros sobre esto, quizás se menciona en la contratapa del último lanzamiento de Ludovica Squirru, y tal vez se puede encontrar en los horóscopos de los chicles Bazooka. A mi me llevo años, esfuerzo y un viaje hasta una playa al otro lado del mundo darme cuenta... ¿Y qué?.
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