Tengo muchas ganas de irme de Phnom Penh, pero agradezco haber venido. La ciudad es espantosa e invivible, pero todo empieza a cobrar sentido a medida que uno profundiza sobre la historia reciente de esta nación.
Esta mañana fuimos con Pablo a un lugar llamado S. 21. Se trata de una escuela que durante la tirania de Pol Pot fue utilizada como centro de torturas y exterminio. Las aulas pasaron de ser un ámbito de aprendizaje, a ser un sitio siniestro donde miles de personas fueron sometidas a toda clase de sufrimientos y torturas. La idea era llevar a Kampuchea Democratica (Camboya) al año cero, instaurando un régimen comunista extremo. Como consecuencia, todas las ciudades del país fueron evacuadas, a punto de quedar completamente desiertas, y la población fue forzada a desplazarse a los campos donde cultivarían arroz como aporte al régimen. De todo lo producido, una parte seria destinada a alimentar a los trabajadores, otra serviría como semillas para las nuevas plantaciones y otra parte sería exportada a paises socialistas, principalmente China. La producción requerida por el régimen era ridícula en proporción a lo que los campos podían dar, en perjuicio de la población que frente a la escasez, fue sometida a una hambruna asesina.
Otra particularidad del régimen era la de sostener que el enemigo estaba en todas partes, incluso dentro del régimen mismo, por lo cual todo rastro de pensamiento independiente o conocimiento liberador debía ser eliminado. Mataron sin dudar a todas las personas que hablaran otros idiomas, que fueran maestros, médicos, artistas, profesionales, estudiantes. No fueron solo ellos, sino que ademas asesinaron a sus mujeres e hijos por haber estado expuestos a eso. La familia como institución era incompatible con los propositos del régimen, por lo cual maridos, esposas e hijos fueron separados y enviados con destinos distintos dentro del pais. Tampoco tuvieron tolerancia con ancianos, niños, enfermos y discapacitados.
Hacia el fin de esta periodo, casi 2 millones de personas habia sido brutalmente asesinadas, dejando como consecuencia un país poblado de gente analfabeta, enferma, mal nutrida, sin ningún tipo de capacitación y fundamentalmente arrasada mental y espiritualmente. La oposición con Vietnam y las numerosas provocaciones militares hacia ese país desencadenaron una invasión masiva, siendo este hito el principio del fin para Pol Pot y los Jemeres Rojos.
Hay mucho más para contar sobre los acontecimientos sucedidos hasta la fecha, pero sería muy largo y tedioso. La conclusion final que saco es que luego de acercarme a esta tragedia, no me alcanza la imaginacion para armarme una idea mental de lo que debe significar para esta sociedad todo lo que sucedió. Pienso mucho en Argentina y en el modo en que la dictadura infame que tuvimos marco a fuego nuestra socidad. Dejé una nota en el libro de visitas del S. 21... la deje por mí y la deje por todos nosotros, y dice asi:
"Vengo de un país en el cual miles de personas fueron asesinadas por motivos ideológicos por una dictadura militar. Comparto el dolor de aquellos que murieron en manos de otros que no supieron respetar la vida y la libertad. Como tristemente aprendimos a decir: NUNCA MAS!".
Más alla de la ideología, extrema izquierda o extrema derecha, toda violacion a los derechos humanos merece el repudio de todo aquel que se considere digno de ser. Phnom Penh ha sido una gran leccion que jamás olvidaré. Agradezco haber podido tambien compartirla con ustedes.
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