domingo, 21 de diciembre de 2008

Siem Riep + Angkor Wat o civilizacion y barbarie

Llegados a Siem Riep, tuvimos la sensación de que esta ciudad nos podía ofrecer una perspectiva diferente de Camboya. Estabamos en lo cierto, era diferente a lo que habíamos visto en Phnom Penh, pero no necesariamente de un modo positivo.

Nos hospedamos en un Guest House que pertenecía a la familia de los dueños de nuestro Guest House en Phnom Penh, para tener resuelta de antemano la tarea de buscar hospedaje. El lugar era un poco sucio y el tener acceso a agua caliente aumentaba considerablemente el precio de la habitación, pero con el cansancio que traíamos a cuestas, esos detalles pasaron a un segundo plano. Llegamos cerca de las cinco de la tarde y en lugar de quedarnos a descansar preferimos ir esa misma tarde a Angkor Wat para admirar el atardecer.

La vista al llegar al lugar era conmovedora. Resabios de lo que otrora fue una de las mas grandes civilizaciones del sudeste asiático se levantaban en el horizonte con forma torres de contornos corroídos. La disposicion de las construcciones y la regularidad de su distribución, brindaba una imagen de perfección que el paso del tiempo no pudo alterar. Ahí nos quedamos, en silencio, observando como estas maravillas del genio humano se fundían con la linea del horizonte. Luego del espectaculo, volvimos a nuestro Guest House para comer algo y dormir ya que al otro día debíamos levantarnos a las 5.00 de la mañana para ver el amanecer.

La siguiente fue una jornada intensa pero productiva. Recorrimos la mayoria de los templos, tomandonos el tiempo suficiente para admirar su diseño y detalles. Terminamos extenuados no solo por el recorrido en sí, sino porque además, debemos haber sido hostigados por aproximadamte 200 niños que intentaban vendernos un surtido de objetos, sin el menor temor a hacernos perder la paciencia. Estas pobres criaturas no tienen mucho que perder, por lo cual la batalla ya la tenian ganada de antemano. Es gracioso el modo en que tienen desarrolladas sus técnicas de venta, prolijamente separadas en sus mentes, dependiendo de la nacionalidad del potencial comprador (o victima). Al escucharnos hablar español esgrimían frases como: "BBB, bueno, bonito y barato"; "Mas barato que en Andorra"; "Por favor señor, buen precio para usted"; o la atemorizante "Usted es muy guapo". Sorteando las limitaciones audiovisuales que tengo, intentaré reproducirles el tono en que hablaban constantemente. Recuerden por un momento a Alelí, el personaje que aparecía en La peluqueria de Don Mateo?. Bueno, el tono es similar, sólo que a los gritos, hablando de a cinco al mismo tiempo y con el incomodo agregado de que te tocan. Al final del dia ya uno aprendió a tomarlo con gracia, y hasta debo reconocer que me arrancaron más de una sonrisa... aunque digo con orgullo que no pudieron sacarme ni un peso.

Al regresar al Guest House, decidimos que diríamos adiós a Siem Riep cuanto antes sea posible, por lo cual procedimos a buscar una agencia de viajes y reservar un bus con destino a Phnom Penh (unica ciudad desde la que se puede salir de Camboya). Acordamos con la agencia que nos pasarían a buscar por el Guest House a las 6.30 de la mañana para tomar el bus.

Al regresar al Guest House pagamos todo ya que a la mañana siguiente nos iriamos muy temprano. Cuando el dueno del Guest House se enteró que habíamos comprado el ticket en otro sitio, comenzó a insultarnos de un modo horrible frente a todo el mundo. La mala voluntad de este individuo llego a su punto máximo a la mañana siguiente, al negarle a quien fue a buscarnos, que alguno de sus pasajeros se dirigía a Phnom Penh. Si, asi como lo leen, el pobrecito nos hizo perder el bus como represalia.

Luego de comprar otro ticket y tomar un bus que salió dos horas mas tarde, estabamos camino a Phnom Penh con la esperanza de llegar a tiempo a la embajada de Vietnam y obtener nuestras visas para poder partir hacia allá pronto. A mitad de trayecto nuestro bus paró para que almorzáramos. Bajé del bus, me prendí un cigarrillo y respiré profundo dejando salir el humo y la mala energía. Me di vuelta para buscar a Pablo y una niña se me acerco mostrandome bolistas con ananá cortado que vendia por USD 1. Como a esa altura había perdido mi paciencia para con los locales, contesté con un NO bastante seco. La bastarda se vengó acercandome su otra mano -que hasta el momento habia mantenido detrás de su cuerpo- en la cual sostenía una araña viva del tamano de una naranja. Al escuchar mis gritos e insultos, solo atinó a mirarme a los ojos con maldad y reirse de mi y la situación.

Esa es la impresion que me llevo de los camboyanos. Una cultura milenaria que a lo largo de su historia ha conocido el esplendor y la miseria más absolutos. Eruditos sostienen que los mismos elementos que los impulsó a levantar Angkor Wat siglos atras, generaron a los Jemeres Rojos y sus atrocidades. Es el país mas pobre de Asia, ostenta la mision de paz de la ONU mas costosa de la historia, le debe a ONG's internacionales casi la totalidad de su sistema de salud y educacion, tiene una infraestructura practicamente inexistente, y un grado de desarrollo humano que debe figurar al final de la lista del UNPD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo). Uno pensaría que un pueblo así debería apreciar la presencia de turistas, que a costa de resignar toda comodidad visitan su país, aportando capital y desarrollo para su incipiente industria turística. Pues no, uno es percibido como un bien suceptible de ser poseído por los locales y como una fuente inagotable de dinero. La discriminación se siente a cada minuto ya que uno no es considerado como una persona que aleatoriamente nació en otro pais, sino como un recurso cuantificable que les dará dinero. Describir como son entre ellos es tema para otro post.

Si la sociedad camboyana en su totalida fuera lo que yo experimenté, la describiría como la objetivación del abuso del otro como medio de subsistencia y eventual enriquecimiento. Me estafaron con la visa cobrandome el doble, pretendieron disponer de mi tiempo y dinero a su gusto, y me hicieron sentir proporcionalmente valiso al contenido de mi cuenta de banco, y sobre todas las cosas, han llegado a dejar de lado la dignidad con tal de hacerme el mal.

Angkor Wat es sencillamente uno de los lugares mas impresionantes y hermosos en los que he estado. Camboya sacando Angkor Wat, es el peor lugar en el que estuve en mi vida y al único al que no volveria jamás. Debo reconocer tambien, que esta experiencia me hizo pensar mucho en Argentina y sus problemas sociales estructurales. Particularmente Buenos Aires es una ciudad en la cual el amontonamiento de gente ha despersonalizado al otro, reduciéndolo a ser un obstáculo, o por oposición, en una herramienta para realización de los objetivos individuales. El respeto, la educacion y la consideracion son valores fundamentales para la construcción de una sociedad justa y libre. Gracias Camboya por habermelo recordado tan vividamente.

Nota: Si en algún momento, luego de leer mis relatos alguien interpreta que este viaje esta convirtiéndose en una tortura, por favor destierren ese pensamiento de sus cabezas. Estoy disfrutando a pleno y aprendiendo a cada paso que doy, lecciones que jamás olvidade. Viajar es un desafio, y en mi caso ha sido el de aprender a aprender de un modo no tradicional.

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