domingo, 14 de diciembre de 2008

Koh Chang o The Spanish Bungalow

Debo reconocer que dejé Ao Nang con un poco de pena. Atrás quedaban mis primeros días de playa y Café de Tattoo, el barcito de cabecera que White Russians mediante (Vodka, Kaluha y leche) tantas alegrias me brindó. En el horizonte asomaba Koh Chang, una isla que por quedar a mitad de camino entre Bangkok y la frontera con Camboya, se perfilaba como el lugar ideal donde pasar unos días hasta que Pablo llegara a la zona.

Llegar a Koh Chang no fue tarea sencilla. La odisea duro 24 horas y requirió cambiar 8 veces de vehículo hasta llegar a destino, pero tuvo su recompensa. Lonely Beach es un lugar muy relajado, con una playa muy bonita de arena blanca y aguas cristalinas. Haciendo un recorrido de punta a punta se puede encontrar bares, bungalows, masajes y resorts.

La segunda noche en Lonely Beach, se hizo una fiesta en la playa. La musica era super bananera y habia una horda de gente rubia que para las 10 de la noche ya estaba estropeada. Fiel a mi costumbre, hice rancho aparte y me puse a mirar el espectáculo desde el agua. Ahí terminé charlando con Pablo, un español divertidísimo que me presento a sus amigos. A los dos días eramos una guerrilla hispanoparlante que se movía en bloque para todas partes.

De Lonely Beach nos fuimos todos juntos para Long Beach, menos Celina que salió rumbo a Camboya. Para ese momento el equipo formaba con Pablo y su compañero de viaje Pedro, Pi y Lina, amigos de ellos recién llegados de Europa, Borja y Alex, dos catalanes muy buena onda, y por último Noe, quien se sumó con retraso debido a la pediculosis y a un maligno dentista tailandes.

Long Beach es un sitio pequeño, en el que sólo hay dos establecimientos donde hospedarse y comer, uno en cada punta de la playa. Sólo hay energia eléctrica desde las 6 de la tarde hasta la 1 de la mañana, por lo cual, toda diversión que se obtenga fuera de ese horario queda librada a la imaginación que cada uno tenga. Se ve que la nuestra funciona muy bien ya que a fuerza de guitarra, kayak, noches de luna llena, fogones y baño en pelotas en el mar, pasé lo que hasta el momento considero como los mejores días de mi viaje.

Todo lo bueno termina, y esta no era la excepción ya que cada uno debía continuar su viaje. Noe se quedo, Pablo, Pedro, Jo, Borja y Alex volvieron a Bangkok, Pi y Lina regresaron a Lonely Beach y yo partí rumbo a Camboya.

En este momento estoy en Phnom Phen, capital de Camboya, uno de los países mas pobres de Asia. Aca hay mucha tela para cortar y si en este momento volcara mis primeras impresiones sobre el país, probablemente cometería alguna injusticia contra esta gente. Sólo como adelanto les cuento que entre 1975 y 1979 cerca de dos millones de camboyanos murieron a causa de las políticas de exterminio de un dictador llamado Pol Pot. Basicamente todo aquel que sabía leer, escribir, hablar otros idiomas, era profesional o tenia algún grado de instrucción fue exterminado.

Tengan en consideración por un momento lo que la dictadura militar hizo en nuestro país. Desapariciones, torturas, asesinatos, endeudamiento, deterioro de la economía, sólo por nombrar algo. ¿Lo sienten?... bueno, en proporción con el genocidio camboyano, sería algo así como si la dictadura en argentina hubiese asesinado a 5,4 millones de personas.

Welcome to Cambodia.

1 comentario:

  1. Que lindoo...
    Que bueno sentir que despues de todo lo que pasaste, lograste adaptarte, conocer gente copada que te transmita buena vibra y disfrutar, al fin y al cabo, de ese paisaje maravilloso que elegiste como destino!.

    Cada dia que pasa se te extraña mas. Se va a cercando el verano y la necesidad de aventurar con vos se agudiza. Pero, el hecho de leerte mucho mas contento, comodo y con mas ganas de continuar tu viaje, me alegra y da cierta tranquilidad.

    Se que vas a volver MUY cambiado, y la idea, debo admitir, aunque asusta, me causa ansias...

    Muchos besos...Cuidate MUCHO...

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